Nosotros

Arranca la historia de esta bodega inspirada en la esencia del luthier, ese artesano que mantiene un oficio milenario trabajando madera y cuerda hasta crear instrumentos capaces de alegrar almas durante siglos. Es la creencia de que el vino realizado con paciencia y tradición puede compartir esa misión evocadora de la música. Solo gracias a la mejor uva, la labor del bodeguero y nobles crianzas se consigue ese efecto gracias al cual una copa de vino logra hablarnos de un lugar, de su historia, de su presente y de su futuro. Y, además, avivarnos el espíritu.
Todo el proyecto surge en 2009 como una historia de amor por el vino, pero también por nuestra tierra, la tradición, la familia y los amigos. Se juntaron por un lado Fernando, sumiller y enólogo. Con una bodega y distribuidora de vino y una vinoteca en una cala subterránea del siglo XV en Aranda de Duero. Su familia, como casi todas las de la zona, siempre ha estado relacionada con el mundo del vino. Y por el otro Cristina, con una agencia especializada en turismo del vino, y un abuelo que traía vino de la Ribera en un camión para venderlo en los pueblos.
Amantes ambos del mundo del vino no pudieron resistir la tentación de hacer un tinto de alta calidad con tempranillo, variedad autóctona, que expresa la esencia de la Ribera del Duero. Así surge Lara O, vino en el que se buscó la elegancia y la sutileza por encima del precio, de las modas y de los críticos. Y dedicando mucho esfuerzo a la exportación, para mostrar fuera lo que se puede dar de sí con nuestros tempranillos y nuestra tradición.
Tras el éxito de ese primer vino, elaborado en la bodega de unos amigos, por fin en agosto de 2018 se inauguró Bodegas Territorio Luthier, situada en un paraje maravilloso a tan solo 5 minutos de Aranda de Duero. Aquí, entre pinos, enebros y corzos, hemos apostado por elaborar vinos pausados. Crianzas, Reservas y Grandes Reservas que con el paso de los años mantendrán su sensibilidad y viveza al igual que lo hace la música de los instrumento del luthier.